MIRÁNDOTE VIDA

lunes, 31 de agosto de 2015

Tu risa



30 de agosto de 2015 
Por tus 16 años de salvadoras sonrisas

Tanto se ha escrito sobre la risa.
         Se han bordado poemas.
         Se han pintado canciones en millones de caminos.
         Otros habla de la risa como medicina para el cuerpo y el alma o como terapia para los dolores más profundos.
         Hay quien se destornillan y se vuelve como papelillos movidos por el viento.
         Muchos se ponen morados y el estomago les duele por largo rato.
         Mi abuela se mojaba en mares de sonrisa y nos regalaba pasteles con labios sonrientes, cada pastel tenía la forma de una sonrisa diferente.
         Hay risas de gigantes, de flacos larguiruchos.

         Dicen que la de los gorditos es deslumbrante, que abarca grandes espacios.

Pero tu risa.

         ¡Ay tu risa!

         Es distinta, como todas suelen serlo.
         Tu risa es del tamaño de la vida que creo.
         Tu risa suele ser con la piel, con las venas, con los dedos, con los sueños.

         Tu risa encubre la mía como envuelta en tiernos oleajes, la arropa, la arrulla, la vuelve risa duradera.

         Tu risa es también una barca y navega, me lleva lejos a otros parajes.
         Tu risa hace que baile, que mis cabellos canten.
         Tu risa es nacimiento que nos presenta la vida, es la casa de lo bueno, de lo cierto.
         Tu risa ¡ay tu risa!

         Es ese Dios que carcajeante, puedo verlo bailar entre tus manos, engrandecido.
         Sigue siendo el otro universo que vamos haciendo a lindos destellos.
         Tu risa un nuevo cuento escrito en tu cara, tus ojos son conejos, tus labios senderos,

         Tu risa es como un libro de cuentos donde queremos entrar buscando perdernos.

         ¡Ay tu risa! quien pudiera tenerla y viajar por ella sin reloj de cuerda, volverse labio o diente pícaro, quien pudiera columpiarse en tus muecas de risa viajera.

         Tu risa sigue ahí, volviendo añicos nuestras viejas tristezas.
         Esperanza que anda y vuela y salva.


¡Ay tu risa!  Amanda.



Texto de Andrés Castillo